27/2/2013

El desfile (y II)

La selección de imágenes para el desfile fue algo delicado. La extensa lista de temas que me hice, que pretendía reflejar todo lo "tóxico" de la actualidad, lo peor de nuestro mundo convertido en show para las masas, resultó desoladora: no me veía dibujando una carroza llenas de banqueros y brokers, u otra con todos esos logotipos de las grandes compañías multinacionales que odiamos, pero cuyos productos consumimos... Qué explícito, previsible y aburrido se tornaba todo. No, el desfile necesitaba misterio, metáfora y símbolo. Imágenes insólitas, poderosas en cuanto enigmáticas, o bien extrañamente ambiguas. Que el lector decidiera qué es lo que estaba viendo. Fue así como fui urdiendo el desfile, casi en un proceso de escritura/dibujo automáticos, dejando que cada "atracción" me viniera sugerida por el influjo de la anterior.





Pero... ¿cómo terminarlo? La reina de Saba me planteaba un desafío que no resolví hasta el último minuto. Que viajaba en limusina lo tenía claro desde el principio, aunque el gag visual de la página 96 (otra de mis favoritas) lo improvisé mientras dibujaba el original (y también, por cierto, el gag de las gafas 3D, que nunca estuvo en el guión. A estas alturas, la historia se estaba escribiendo prácticamente sola -y volveré sobre esto-).




El gran problema era si teníamos (los personajes, el lector, yo mismo) que ver a la reina o no. Me debatí mucho tiempo sobre ello. Pero hasta que no hice un intento serio de dibujarla no confirmé mis sospechas: mostrarla la convertía en una marioneta más del desfile. Su misterio -la sensualidad irresistible, la majestuosidad arrebatadora, la sinceridad o la falsedad de su desgarro, lo siniestro de la situación- se transmitía mejor mostrando solo una voz agazapada en la oscuridad de la limusina. La imaginación del lector la iba a hacer más poderosa que cualquier imagen que yo pudiera darle.








25/2/2013

El desfile (I)

Desde que empecé a concebir el libro tuve claro que la secuencia del desfile iba a ser el clímax gráfico de la historia. Quería que fuera visualmente deslumbrante y por eso le dediqué tantas páginas, y sin duda hubieran podido ser aún más, pero el temor a repetirme o caer en tópicos me retuvo. En el libro de Flaubert, de donde tomé la idea, el desfile de la Reina de Saba consiste básicamente en una prolija y exuberante descripción de dioses de la antigüedad pagana, occidental y oriental (Flaubert había viajado a la India y se documentó exhaustivamente), con toda su parafernalia de exotismo, lujo y derroche, mística y vicio: la tentación perfecta para un anacoreta del siglo III d. de C.
Lo que yo quería hacer, sin embargo, debía referirse a la actualidad, a todo aquello de lo que Nick había huído. Decidí dividir las páginas en un esquema rígido de tres tiras panorámicas, y me hice una lista de cosas y temas que debían aparecer. Pero también quería hacerlo de un modo gradual: empezar con algo antiguo e ir avanzando hacia lo contemporáneo. Aquí se puede ver mi primer acercamiento, con una abundante lista de personajes y cosas, bastantes de ellas finalmente eliminadas:




En mi concepción visual del desfile tuvo mucho que ver esta página de Herbert E. Crowley, que me tenía -y me tiene aún- hechizado por sus cualidades hipnóticas, un ritmo visual repetitivo conseguido a base de la multiplicación de figuras idénticas con movimientos cuidadosamente coreografiados. Para quitarse el sombrero. Más abajo, una muestra del resultado de mi pobre intento de emular lo que Crowley hizo hace cien años.





Nominaciones y premios

"Vapor" está entre los 10 nominados al Premio a la Mejor Obra de Autor Español del próximo Saló del Cómic de Barcelona. Y quedó recientemente en segundo lugar en las votaciones de los lectores de la web Entrecómics para el mejor cómic nacional de 2012.

5/2/2013

La edición francesa




Aquí la portada de la exquisita edición francesa de "Vapor", editada por l'Apocalypse, la nueva editorial que ha montado J. C. Menu tras abandonar l'Association. 

El libro, por cierto, no se titula "Vapeur" porque tanto la traductora, mi amiga Isabelle Thierry, como el editor opinaban que la palabra francesa carece de la fuerza y el misterio del término español, y dado que se trata del nombre de un personaje, propusieron mantenerlo tal cual. La inclinación del diseño de portada no es un capricho raro, sino la marca visual de todos los libros de l'Apocalypse. Y mi nombre aparece escrito con la grafía de mi firma -a diferencia de la edición española- para diferenciarme en lo posible del autor francés que también firma Max (un ya muy antiguo quebradero de cabeza que nunca acaba de terminar).

La edición en inglés de Fantagraphics está prevista para junio, y la alemana, en Reprodukt, para otoño.
Adjunto foto de mis firmas en Angoulême encontrada en Facebook.