28 de nov. de 2012

Presentación en Madrid

El sábado 1 de diciembre, a las 18h. en FNAC-Callao, Jordi Costa y yo presentaremos "Vapor".



21 de nov. de 2012

Estampación

Aquellos/as que acudan con su ejemplar de Vapor a las sesiones de dedicatoria (este fin de semana en el Salón de Getxo, el siguiente en Expocómic de Madrid) se llevarán en el mismo, además del dibujito espontáneo de rigor, esta exclusiva estampación mediante sello de goma.


Influencias

Bueno, están las evidentes y declaradas, ya he hablado de ellas: Herbert E. Crowley, George Herriman y Moebius. Y creo que no me guardo ninguna en la manga. Pero de repente los lectores perciben otras, y estas son las más interesantes puesto que se han deslizado por mi subconsciente de manera furtiva.

Un par de personas me han hablado ya de los dibujos de Kafka. Es cierto que escribí sobre ellos en Babelia hace unos meses, cuando Sexto Piso publicó una recopilación de los mismos. Yo no veo esa influencia, pero en fin, siempre me han interesado mucho algunos dibujantes del simbolismo y expresionismo centroeuropeos con los cuales me parece que Kafka está emparentado de algún modo, gente como Alfred Kubin, Frantisek Kupka, Bruno Schulz y otros. Y también cuenta aquí la enorme influencia que ha tenido en mi imaginario visual el cine expresionista alemán (me chupé un ciclo completísimo en la Filmoteca de Barcelona cuando era estudiante, y me dejó absolutamente poseído).

Otro nombre que ha salido es el de Otto Soglow, y éste me lo señaló Emilio, mi editor. Aquí me rindo a la evidencia. Precisamente estuve leyendo una reedición de "El reyecito" poco antes de dibujar la secuencia del desfile en "Vapor", y se ve que algo quedó de la experiencia (la página de la limusina, por ejemplo). La pureza de la línea y el minimalismo de Soglow permanecen imbatibles, y la verdad es que mientras lo releía, babeaba de gusto y pensaba en cuánto tenía que aprender aún de lo que este hombre hizo.

También me han mencionado a Phineas, de los Freak Brothers, a propósito del filósofo del tonel. Bueno, pues es verdad que se le parece, y no es nada extraño. Llevo leyendo a Gilbert Shelton desde mi adolescencia y es una influencia enorme.

Seguro que aún hay más. Hagan sus apuestas.

19 de nov. de 2012

Calma chicha

Poco hay que decir de este capítulo (el séptimo). Escenas de calma en el desierto. Nick se ha desembarazado por fin de todo lo que venía arrastrando, se siente ligero y en paz con todo. Se reencuentra con Mosh y con Juanita, y todo es buen rollo. ¿Hay algo más bonito en este mundo que quedarse alelado mirando las nubes rodar por el cielo y decidir si nos recuerdan más a un dragón o a un hipopótamo? Pues eso. Me limité a reunir algunas ideas visuales fragmentarias que tenía en mente y a darles un desarrollo mínimo, también con diálogos mínimos, como se ve aquí. Me salieron 10 páginas, estructuradas en secuencias de doble página (dos de Nick solo, dos con el gato, dos más de Nick solo y dos con Juanita) más las de apertura y cierre del capítulo, que son panorámicas y por tanto dan idea de que el tiempo transcurre con el ritmo pausado de la naturaleza, de las piedras y las nubes.



14 de nov. de 2012

Montaña rusa

Bien, pues ya tenía mi capítulo 5. Los bandidos se habían esfumado para siempre, sustituidos por un sueño de gigantes alpinos, el náufrago había tenido su papel y Nick ya sabía que tenía que ser agua. Pero eso me obligaba, naturalmente, a replantearme la continuación. Había rebasado ya el ecuador del libro y me tocaba ponerme con un sexto capítulo que había quedado vaciado de contenido. Repasé lo que llevaba hecho, y tuve claro que ya no había sitio para más encuentros con personajes del desierto, que ya era hora de que Nick empezara a centrarse en sí mismo y en sus conflictos internos para así poder llegar en el capítulo 7 a algo parecido a la paz interior, que es lo que tenía previsto desde el principio.
Tenía abocetadas varias ideas sueltas para los intercapítulos: uno era una secuencia en la que Nick, perdido en la niebla, añoraba un montón de cosas de su vida mundana (especialmente las chicas), por lo que se ganaba un nuevo ladrillazo. Esta secuencia me venía de perlas como colofón al capítulo 5 (y, de paso, me daba pie a cerrar el asunto pendiente con el leñador desde el capítulo 3). Tenía también ideas para una secuencia de lluvia que traía recuerdos felices de la infancia, otra de rabia y furor construida exclusivamente a base de tacos y palabrotas, y aún una tercera en la que Nick entraba en un trance de tipo pastillero inducido por un acceso de alucinaciones acústicas. Me pareció que quizá podría refundir estas secuencias e hilvanarlas con sentido en un solo capítulo largo.
Empecé a organizar así una larga secuencia de estados de ánimo cambiantes para Nick, una auténtica montaña rusa emocional que empezaba, en un primer movimiento, con la lluvia torrencial (agua, enlazando así perfectamente con los consejos del náufrago) y la regresión a la infancia que llevaban a nuestro hombre a una fugaz epifanía de la felicidad absoluta. De la cual pasaba instantáneamente a un acceso brutal de frustración e ira catártica para, sin solución de continuidad, culminar en un trance psicotrónico con clímax extático y resaca incluidos. Funcionaba la mar de bien, y con todo esto me salía un capítulo de diez páginas tras las cuales ya tenía a Nick a punto para empezar a disfrutar de su bien ganada paz interior.
No hay bocetos de guión del capítulo completo, pues lo fui construyendo sobre la marcha en el original a partir de los bocetos que tenía para los intercapítulos.







Las dos páginas del cabreo las dibujé a lo burro, para que tuvieran un aspecto tan salido de tono como los exabruptos que Nick suelta. Alguien me ha señalado una influencia de Harvey Kurtzman en esos trazos, pero lo cierto es que nunca se me pasó por la cabeza tal cosa. Si acaso, me sentía más bien haciendo algo vagamente en la onda de lo que Juanito Mediavilla hacía a veces en sus páginas para el Víbora. Pero claro, ahora caigo en que precisamente Mediavilla es un confeso admirador de Kurtzman...
Igualmente, quise buscar un tratamiento gráfico diferenciado para las páginas del trance, y acabé haciendo una divertida regresión al grafismo underground de los setenta. También me lo pasé de miedo imaginando onomatopeyas para los ritmos electrónicos que Nick oye en su cabeza. Hay bastante aquí de continuación de un experimento que hice en una historieta de dos páginas para el tebeo colectivo Sònic Còmix hace once años.

13 de nov. de 2012

El azar benevolente

La solución es, a veces, tan simple como levantar la vista del papel y mirar a tu alrededor con atención. Y lo que tenía justo al lado era una historieta recién terminada para un número de la revista suiza Strapazin dedicado al tema "montañas": seis páginas sin palabras tituladas "Berggeister" (espíritus de la montaña) de las que me sentía bastante satisfecho. Y que gráficamente estaban en la misma longitud de onda de Vapor, aunque por lo demás no tenían nada que ver. Así y todo me puse a darle vueltas porque pensé que sería más que genial poder salir del atolladero nada menos que integrando en el libro unas páginas que ya tenía dibujadas. Y entonces caí en la cuenta de que en "Vapor" faltaba un clásico de casi todos mis libros: la secuencia onírica. ¿Cómo era posible que no hubiera previsto en el guión ni un solo sueño para Nick? Y de pronto me pareció muy lógico que alguien que está en un desierto sueñe con montañas nevadas. Y la nieve me llevó al agua, y el agua al vapor... Ahí tenía la conexión entre ambas historias, y no parecía tan descabellado después de todo. Ni siquiera tenía que tocar nada, solo añadir dos páginas más para completar el capítulo. Y entonces se me ocurrió recuperar al náufrago-filósofo para interpretarle el sueño a Nick según una técnica psicoanalítica clásica, que consiste en interpretar todos los personajes que aparecen en un sueño como aspectos distintos del propio soñador. Y ya ahí, mientras escribía ese diálogo, se presentó en mi cabeza con toda naturalidad aquella frase que, en boca de Bruce Lee, hizo famoso un anuncio televisivo de hace unos años: Be water, my friend.







8 de nov. de 2012

Crisis

Tras un periodo de inactividad bastante largo debido a otros trabajos llegó el momento de enfrentarme al siguiente capítulo. Y el suelo se hundió bajo mis pies.
El capítulo 5 debía ser el de los bandidos. Pero no lo tenía resuelto, todo cuanto había anotado sobre él resultaba demasiado endeble. Los bandidos secuestraban a Nick para pedir un rescate a su familia. Estos bandidos eran tres tipos torpes e inútiles, una especie de talibanes ridículos que vivían en una cueva donde acumulaban el botín de sus pillajes a viajeros incautos. El problema es que ni yo mismo me los podía tomar en serio y mucho menos visualizar. En su cautiverio, Nick debía coincidir con otro rehén, el náufrago-filósofo, un sonado con síndrome de Diógenes que había aprendido filosofía leyendo los suplementos culturales de los periódicos atrasados que acumulaba. En fin, que todo resultaba demasiado burlesco e inverosímil, y me rompía el tono de la historia. Es cierto que, en alguna entrevista, yo había definido el libro como una "ópera bufa", pero esto era ya decididamente demasiado bufo y grotesco.
Me quedé atascado ahí durante semanas, aquello no iba a ninguna parte. Pensé en eliminar directamente el capítulo, pero entonces debía cargarme también el siguiente (en el que Nick y el náufrago escapaban de los bandidos aprovechando que estos se habían emborrachado), y eso me dejaba el libro delgaducho y cojo. Y lo peor es que esta crisis empezaba a hacerme dudar de la validez de lo hecho hasta entonces y de la viabilidad del proyecto. Pero bueno, ya conocía esta sensación: suele sucederme en cualquier proyecto largo. Más o menos en el ecuador del mismo se produce invariablemente un atasco y el consiguiente bajón anímico, uno empieza a flaquear, a dudar, todo pierde su sentido de repente, el desaliento se impone y parece que todo se desmorona.
Aquí algunos fragmentos descartados de puesta en página del capítulo frustrado:






La estructura

Hasta el capítulo 4 estuve siguiendo a rajatabla la estructura que había imaginado para el libro: 8 capítulos de 8 páginas -cada uno correspondiente a un encuentro de Nick con otro personaje- y sus correspondientes intercapítulos de 4 páginas cada uno con los monólogos de Nick. Luego había un capítulo de 16 páginas para el desfile y finalmente el encuentro con Vapor, de 8 páginas, y 4 más a modo de conclusión. Como necesito ponerlo todo sobre el papel para visualizarlo, me hice este diagrama (fechado el 19 de abril de 2010) en el que fui tachando y corrigiendo según iba haciendo cambios a medida que iba dibujando y avanzando. Lo que veis aquí es el esquema en su estado final, con todos los cambios que sufrió. En la columna de al lado iba anotando ideas "comodín", posibilidades interesantes de las que podía ir echando mano en caso de necesidad. Esta hoja fue la auténtica "hoja de ruta" del libro.



5 de nov. de 2012

Cuarto capítulo

Ya mientras escribía los primeros diálogos en bruto para el libro y aún no había dibujado casi nada, no pude resistirme a abocetar una secuencia de la sombra.


Así que este era uno de los capítulos que más claros había tenido en mi cabeza desde el principio, sobre todo en lo visual. Me puse a trabajar en él inmediatamente después del anterior. En los tres primeros capítulos no había apenas mancha negra, y yo la estaba echando ya en falta (a los dibujantes nos encanta la contundencia del negro). Intuía que dibujar la sombra y sus movimientos sinuosos podía ser un auténtico festival, así que me puse a planificar las páginas con ganas, y esto es lo que salió:




Decepcionante y bastante aburrido: el encanto visual de la sombra no me aguantaba más allá de las cuatro primeras páginas. Faltaba fuerza, tenía que dar con algo que rompiera la monotonía de los dos personajes hablando durante ocho páginas, por muy jugoso que fuera el diálogo. Me di cuenta que tenía que explotar visualmente la sombra mucho más, así que empecé a imaginar que quizá podía aumentar de tamaño y romper los límites de las viñetas. Y así llegó el hallazgo visual de usar a la propia sombra para crear la estructura de la página y separar viñetas. Creo que es importante recalcar que esta idea no apareció primero en mi cabeza y luego la llevé al papel, sino que cobró vida sobre el papel, mientras abocetaba. Y, a partir de ahí, me entretuve de lo lindo jugando con las posibilidades de la muy maleable anatomía de la sombra.



Y ahora me doy cuenta que he olvidado poner el boceto del intercapítulo anterior, el del ladrillazo y la canción de Madonna. Lo de Madonna es tan sencillo como que en uno de los bares donde suelo trabajar en la puesta en página tenían puesta una radiofórmula o hilo musical donde día sí y día también machacaban con "La isla bonita" a las siete de la mañana. Así que el gag de la tonadilla pegadiza salió directamente de ahí. Y el ladrillazo como remedio surgió porque había estado revisitando recientemente las reediciones de Krazy Kat. Realmente, a veces el azar es benigno y te pone muy a mano las cosas que necesitas.



Presentaciones (3)

Pasado mañana Álvaro Pons y yo presentaremos "Vapor" en Valencia, a las 19:00 h. en la FNAC San Agustín.



3 de nov. de 2012

Tercer capítulo

Tras terminar el segundo capítulo, y a pesar de lo embalado que iba, me vi obligado a aparcar el cómic porque tenía encargos diversos de ilustración -¡hay que pagar facturas, amigos!-. Lo retomé varios meses después con el capítulo del leñador. Nunca había tenido demasiado clara esa parte de la historia a nivel argumental, pero al ponerme fue saliendo de una manera bastante fluida y satisfactoria... salvo por el inicio. Tuve que pelearme mucho con la primera página porque en las primeras versiones carecía de fuerza. La primera del anterior capítulo (la de la urraca cayendo en picado) era tan buena que era difícil ponerse a la altura. Además, aquí había que plantear una transición desde el mundo exterior -el desierto- al mundo interior -la mente de Nick- que solo se podía resolver con audacia puramente visual. Tuve que romperme la cabeza bastante hasta dar con una solución satisfactoria. Aquí podéis ver las distintas versiones. Entre medias, por cierto, decidí inaugurar un cuaderno horizontal para dedicarlo exclusivamente a trabajar en el libro (hasta entonces estaba haciendo los bocetos en el mismo cuaderno vertical que uso para todo):









1 de nov. de 2012

Una portada provisional

Como estaba en racha, me puse a pensar en una portada o similar. Algo que, aunque provisional, sirviera para adjuntar en un dossier a las 24 páginas ya terminadas y así empezar a moverlo entre editores extranjeros para ver si el proyecto suscitaba interés. Este es el dibujo que hice:



La respuesta internacional fue muy buena, y algunos meses después la editorial norteamericana Fantagraphics me pedía ya una portada a color para incluirla en su catálogo de novedades. Los norteamericanos trabajan estas cosas con muchísima antelación y yo pensé que no tendría dificultad en tener el libro terminado en la fecha convenida, casi un año después. Así que hice algunos cambios y esto es lo que salió, con el aviso al editor de que se trataba de algo provisional:



Pero pasados unos meses (y cuando ya estaba claro para mí que no iba a llegar de ningún modo a la fecha de entrega convenida) cuál no fue mi sorpresa al encontrarme la portada en Amazon, con la opción de pre-adquisición del libro. Me acojoné mucho. En aquel momento ni siquiera había llegado a la mitad del libro y, peor aún, estaba atascado en el capítulo quinto y sumido en un mar de dudas sobre cómo continuar. Pero disculpadme, que me estoy adelantando demasiado.