9 de oct. de 2012

Una revelación: Herbert E. Crowley

Descubrí el trabajo de Herbert E. Crowley en la maravillosa antología Art out of time, en la que Dan Nadel rescataba "rarezas" de la historia del cómic. Las ocho planchas de media página de "The Wiggle Much" que allí se reproducen, publicadas en 1910 en el New York Herald Tribune, me dejaron deslumbrado. No había nada remotamente parecido a aquello en las planchas dominicales de aquellos años... ni tampoco después. Para colmo, la nota biográfica al final del libro informaba que no se sabía absolutamente nada sobre el autor.




Pero yo quedé hechizado por "The Wiggle Much". Parece más antiguo de lo que es, como si Crowley hubiera sido totalmente ajeno al aún balbuceante, pero ya lleno de vitalidad, lenguaje de los cómics en aquellos años. La técnica del dibujo es sensacional, pero decididamente decimonónica. No hay bocadillos, ni sensación de movimiento, ni se usa apenas ninguno de los recursos formales del cómic. Los textos, al pie de la viñeta, son rimas al estilo nonsense. Todo parece irreal en esas viñetas panorámicas: los personajes son siempre como muñecos o juguetes inexpresivos deslizándose ante un decorado que parece de cartón piedra, como si fuera un diorama. Y, sin embargo, es esa misma cualidad de extrañeza la que me cautivó y me hace ver esas planchas como algo rabiosamente moderno para su tiempo. Instantáneamente me recordaron la pintura metafísica que Giorgio De Chirico empezaría a practicar en Turín justo dos años después, en 1912.

En total se publicaron solo trece entregas de "The Wiggle Much", entre marzo y junio de 1910 (algunas de ellas las podéis ver aquí) y aunque Crowley siguió publicando ilustraciones en el mismo periódico durante algún tiempo, esa es, que se sepa, toda su obra historietística. Por mi parte, me puse a investigar la muy misteriosa vida de Crowley, y a intentar descubrir su obra anterior o posterior, y aún sigo en ello. Los escasos datos que he podido reunir sugieren una biografía apasionante, pero todo esto merece otra entrada en otro momento.

Mi fascinación por "The Wiggle Much" está, no hace falta decirlo, en el origen lejano de Vapor. He aquí algunos dibujos que hice bajo la inspiración de Crowley.





2 comentarios:

  1. Genial. Los primeros balbuceos de la historieta debían tener eso, una fase experimental, mágica, llena de retos e interrogantes en busca de un lenguaje nuevo que se ha ido puliendo hasta nuestros días y que aun hoy, en algunos autores, sigue evolucionando, tanto en la parte estética como en la narrativa. La historieta está viva. Gracias por este blog y por contarnos lo que, para mi al menos, es la auténtica aventura: el proceso de creación.
    Gracias Maestro.

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  2. Coincido plenamente con Manuel.
    Creo entrever en el arte de Herbert E. Crowley ciertas influencias de los seres que pintaban los antiguos pintores flamencos; aquellos grotescos seres deformes y duendecillos. También se me asemeja un tanto al universo de El Bosco y su Jardín de las Delicias.Y así mismo veo como una representación de seres un tanto como los pueblan los raros libros del Codex Seraphinianus o del Manuscrito Voynich.
    Creo que Al Columbia se baso un poco en este autor o en las influencias posibles que cito.
    En cuanto a tu monje anacoreta levitante, me pregunto si esto solo pertenece al mundo de la magia y toda su parafernalia. O si ciertamente en el mundo místico-teológico realmente alguien lo consiguió... Levitar digo...

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