27 oct. 2012

Entintando

Con solo un par de páginas dibujadas a lápiz (no hay lápices que enseñar, entintaba encima) no pude esperar más y empecé a probar el entintado. No estaba demasiado seguro de cómo iba a salir. Quería algo más suelto de lo que suelo hacer, quería dejar de preocuparme por los acabados perfectos (una de mis malsanas obsesiones), quería que el trabajo fuera ligero, rápido y placentero, porque me enfrentaba a un libro que, en un último recuento aproximado, oscilaría entre las cien y las ciento treinta páginas, y no quería que se eternizara en mi mesa. Así que cogí el Pentel sin más y me apliqué a ello. Fracaso: el tamaño de original que había elegido era demasiado pequeño y no me manejaba cómodo con el pincel. Además, la remesa de papel que estaba usando había cogido humedad y la tinta se corría. Vuelta a empezar a un tamaño mayor y con nuevo papel. Esta vez funcionó. Tuve las 8 páginas terminadas en apenas semana y media. Prometedor, y además quedaban chulas, convincentes. Me animé muchísimo.

No lo he mencionado aún, pero la decisión de que el libro fuera en blanco y negro la tomé muy pronto. El desierto no necesita color y yo no necesito complicarme más la vida, pensé. Sin embargo, hasta muy avanzado el libro aún estuve fantaseando con que la larga secuencia del desfile quizá merecía una segunda tinta. Finalmente me resultó obvio que no hacía ninguna falta. En el fondo tenía miedo de que no supiera mantener el interés visual durante tantas páginas con un blanco y negro tan austero como el que me proponía: línea sobre fondos blancos, sin apenas mancha negra más que en algunos personajes. Y tampoco tenía nada claro con que tipo de textura iba a solventar las zonas que debían ser grises (rocas y montañas). Finalmente, ese rayado vertical grueso que improvisé en la primera página del segundo capítulo fue un auténtico hallazgo. Me permitía modular dos o tres intensidades según el grosor de la línea y le daba una potencia visual inusitada a la página. Además resulta muy hipnótico. De hecho a menudo suele provocarme desenfoque visual -y el consiguiente mareo- mientras lo estoy haciendo, pero al mismo tiempo disfruto enormemente porque, de pura concentración, consigo vaciar mi mente y no pensar en nada.


3 comentarios:

  1. Supongo que me dirás que debajo de ese rayado vertical hay líneas a lápiz y regla o algo similar, como guía...No me asustes...
    El trabajo de dibujar y entintar tantas veces a Nicodemo tan pequeñito es impresionante. En fin, después de devorar la novela, que por supuesto me ha encantado (pero se me ha acabadooo...¡sniiff!!), me quedan algunas interrogantes que ya te formularé para no agobiarte.
    ¡Un trabajo sublime, Maestro!

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    1. Te lo digo: debajo del rayado a tinta hay uno previo a lápiz y escuadra, aunque más espaciado, como una de cada cuatro líneas, solo para no irme demasiado de la vertical.
      Celebro que te haya gustado, y pregunta lo que quieras, si tengo respuestas te las daré ;)

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  2. Yo leo y releo, observo y vuelvo a observar.Sin duda es una obra contundente,rotunda, con un trasfondo reflexivo y un poco en otro estilo al que nos tienes acostumbrados.En general me gusta el enfoque que le has dado a ese planteamiento tan rebuscado.Magnifica obra sin duda donde el personaje-icono pasará a engrosar las filas de tus personajes de éxito.¡¡ Bravo Maestro MAX ¡¡

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