28 nov. 2012

Presentación en Madrid

El sábado 1 de diciembre, a las 18h. en FNAC-Callao, Jordi Costa y yo presentaremos "Vapor".



21 nov. 2012

Estampación

Aquellos/as que acudan con su ejemplar de Vapor a las sesiones de dedicatoria (este fin de semana en el Salón de Getxo, el siguiente en Expocómic de Madrid) se llevarán en el mismo, además del dibujito espontáneo de rigor, esta exclusiva estampación mediante sello de goma.


Influencias

Bueno, están las evidentes y declaradas, ya he hablado de ellas: Herbert E. Crowley, George Herriman y Moebius. Y creo que no me guardo ninguna en la manga. Pero de repente los lectores perciben otras, y estas son las más interesantes puesto que se han deslizado por mi subconsciente de manera furtiva.

Un par de personas me han hablado ya de los dibujos de Kafka. Es cierto que escribí sobre ellos en Babelia hace unos meses, cuando Sexto Piso publicó una recopilación de los mismos. Yo no veo esa influencia, pero en fin, siempre me han interesado mucho algunos dibujantes del simbolismo y expresionismo centroeuropeos con los cuales me parece que Kafka está emparentado de algún modo, gente como Alfred Kubin, Frantisek Kupka, Bruno Schulz y otros. Y también cuenta aquí la enorme influencia que ha tenido en mi imaginario visual el cine expresionista alemán (me chupé un ciclo completísimo en la Filmoteca de Barcelona cuando era estudiante, y me dejó absolutamente poseído).

Otro nombre que ha salido es el de Otto Soglow, y éste me lo señaló Emilio, mi editor. Aquí me rindo a la evidencia. Precisamente estuve leyendo una reedición de "El reyecito" poco antes de dibujar la secuencia del desfile en "Vapor", y se ve que algo quedó de la experiencia (la página de la limusina, por ejemplo). La pureza de la línea y el minimalismo de Soglow permanecen imbatibles, y la verdad es que mientras lo releía, babeaba de gusto y pensaba en cuánto tenía que aprender aún de lo que este hombre hizo.

También me han mencionado a Phineas, de los Freak Brothers, a propósito del filósofo del tonel. Bueno, pues es verdad que se le parece, y no es nada extraño. Llevo leyendo a Gilbert Shelton desde mi adolescencia y es una influencia enorme.

Seguro que aún hay más. Hagan sus apuestas.

19 nov. 2012

Calma chicha

Poco hay que decir de este capítulo (el séptimo). Escenas de calma en el desierto. Nick se ha desembarazado por fin de todo lo que venía arrastrando, se siente ligero y en paz con todo. Se reencuentra con Mosh y con Juanita, y todo es buen rollo. ¿Hay algo más bonito en este mundo que quedarse alelado mirando las nubes rodar por el cielo y decidir si nos recuerdan más a un dragón o a un hipopótamo? Pues eso. Me limité a reunir algunas ideas visuales fragmentarias que tenía en mente y a darles un desarrollo mínimo, también con diálogos mínimos, como se ve aquí. Me salieron 10 páginas, estructuradas en secuencias de doble página (dos de Nick solo, dos con el gato, dos más de Nick solo y dos con Juanita) más las de apertura y cierre del capítulo, que son panorámicas y por tanto dan idea de que el tiempo transcurre con el ritmo pausado de la naturaleza, de las piedras y las nubes.



14 nov. 2012

Montaña rusa

Bien, pues ya tenía mi capítulo 5. Los bandidos se habían esfumado para siempre, sustituidos por un sueño de gigantes alpinos, el náufrago había tenido su papel y Nick ya sabía que tenía que ser agua. Pero eso me obligaba, naturalmente, a replantearme la continuación. Había rebasado ya el ecuador del libro y me tocaba ponerme con un sexto capítulo que había quedado vaciado de contenido. Repasé lo que llevaba hecho, y tuve claro que ya no había sitio para más encuentros con personajes del desierto, que ya era hora de que Nick empezara a centrarse en sí mismo y en sus conflictos internos para así poder llegar en el capítulo 7 a algo parecido a la paz interior, que es lo que tenía previsto desde el principio.
Tenía abocetadas varias ideas sueltas para los intercapítulos: uno era una secuencia en la que Nick, perdido en la niebla, añoraba un montón de cosas de su vida mundana (especialmente las chicas), por lo que se ganaba un nuevo ladrillazo. Esta secuencia me venía de perlas como colofón al capítulo 5 (y, de paso, me daba pie a cerrar el asunto pendiente con el leñador desde el capítulo 3). Tenía también ideas para una secuencia de lluvia que traía recuerdos felices de la infancia, otra de rabia y furor construida exclusivamente a base de tacos y palabrotas, y aún una tercera en la que Nick entraba en un trance de tipo pastillero inducido por un acceso de alucinaciones acústicas. Me pareció que quizá podría refundir estas secuencias e hilvanarlas con sentido en un solo capítulo largo.
Empecé a organizar así una larga secuencia de estados de ánimo cambiantes para Nick, una auténtica montaña rusa emocional que empezaba, en un primer movimiento, con la lluvia torrencial (agua, enlazando así perfectamente con los consejos del náufrago) y la regresión a la infancia que llevaban a nuestro hombre a una fugaz epifanía de la felicidad absoluta. De la cual pasaba instantáneamente a un acceso brutal de frustración e ira catártica para, sin solución de continuidad, culminar en un trance psicotrónico con clímax extático y resaca incluidos. Funcionaba la mar de bien, y con todo esto me salía un capítulo de diez páginas tras las cuales ya tenía a Nick a punto para empezar a disfrutar de su bien ganada paz interior.
No hay bocetos de guión del capítulo completo, pues lo fui construyendo sobre la marcha en el original a partir de los bocetos que tenía para los intercapítulos.







Las dos páginas del cabreo las dibujé a lo burro, para que tuvieran un aspecto tan salido de tono como los exabruptos que Nick suelta. Alguien me ha señalado una influencia de Harvey Kurtzman en esos trazos, pero lo cierto es que nunca se me pasó por la cabeza tal cosa. Si acaso, me sentía más bien haciendo algo vagamente en la onda de lo que Juanito Mediavilla hacía a veces en sus páginas para el Víbora. Pero claro, ahora caigo en que precisamente Mediavilla es un confeso admirador de Kurtzman...
Igualmente, quise buscar un tratamiento gráfico diferenciado para las páginas del trance, y acabé haciendo una divertida regresión al grafismo underground de los setenta. También me lo pasé de miedo imaginando onomatopeyas para los ritmos electrónicos que Nick oye en su cabeza. Hay bastante aquí de continuación de un experimento que hice en una historieta de dos páginas para el tebeo colectivo Sònic Còmix hace once años.

13 nov. 2012

El azar benevolente

La solución es, a veces, tan simple como levantar la vista del papel y mirar a tu alrededor con atención. Y lo que tenía justo al lado era una historieta recién terminada para un número de la revista suiza Strapazin dedicado al tema "montañas": seis páginas sin palabras tituladas "Berggeister" (espíritus de la montaña) de las que me sentía bastante satisfecho. Y que gráficamente estaban en la misma longitud de onda de Vapor, aunque por lo demás no tenían nada que ver. Así y todo me puse a darle vueltas porque pensé que sería más que genial poder salir del atolladero nada menos que integrando en el libro unas páginas que ya tenía dibujadas. Y entonces caí en la cuenta de que en "Vapor" faltaba un clásico de casi todos mis libros: la secuencia onírica. ¿Cómo era posible que no hubiera previsto en el guión ni un solo sueño para Nick? Y de pronto me pareció muy lógico que alguien que está en un desierto sueñe con montañas nevadas. Y la nieve me llevó al agua, y el agua al vapor... Ahí tenía la conexión entre ambas historias, y no parecía tan descabellado después de todo. Ni siquiera tenía que tocar nada, solo añadir dos páginas más para completar el capítulo. Y entonces se me ocurrió recuperar al náufrago-filósofo para interpretarle el sueño a Nick según una técnica psicoanalítica clásica, que consiste en interpretar todos los personajes que aparecen en un sueño como aspectos distintos del propio soñador. Y ya ahí, mientras escribía ese diálogo, se presentó en mi cabeza con toda naturalidad aquella frase que, en boca de Bruce Lee, hizo famoso un anuncio televisivo de hace unos años: Be water, my friend.







8 nov. 2012

Crisis

Tras un periodo de inactividad bastante largo debido a otros trabajos llegó el momento de enfrentarme al siguiente capítulo. Y el suelo se hundió bajo mis pies.
El capítulo 5 debía ser el de los bandidos. Pero no lo tenía resuelto, todo cuanto había anotado sobre él resultaba demasiado endeble. Los bandidos secuestraban a Nick para pedir un rescate a su familia. Estos bandidos eran tres tipos torpes e inútiles, una especie de talibanes ridículos que vivían en una cueva donde acumulaban el botín de sus pillajes a viajeros incautos. El problema es que ni yo mismo me los podía tomar en serio y mucho menos visualizar. En su cautiverio, Nick debía coincidir con otro rehén, el náufrago-filósofo, un sonado con síndrome de Diógenes que había aprendido filosofía leyendo los suplementos culturales de los periódicos atrasados que acumulaba. En fin, que todo resultaba demasiado burlesco e inverosímil, y me rompía el tono de la historia. Es cierto que, en alguna entrevista, yo había definido el libro como una "ópera bufa", pero esto era ya decididamente demasiado bufo y grotesco.
Me quedé atascado ahí durante semanas, aquello no iba a ninguna parte. Pensé en eliminar directamente el capítulo, pero entonces debía cargarme también el siguiente (en el que Nick y el náufrago escapaban de los bandidos aprovechando que estos se habían emborrachado), y eso me dejaba el libro delgaducho y cojo. Y lo peor es que esta crisis empezaba a hacerme dudar de la validez de lo hecho hasta entonces y de la viabilidad del proyecto. Pero bueno, ya conocía esta sensación: suele sucederme en cualquier proyecto largo. Más o menos en el ecuador del mismo se produce invariablemente un atasco y el consiguiente bajón anímico, uno empieza a flaquear, a dudar, todo pierde su sentido de repente, el desaliento se impone y parece que todo se desmorona.
Aquí algunos fragmentos descartados de puesta en página del capítulo frustrado:






La estructura

Hasta el capítulo 4 estuve siguiendo a rajatabla la estructura que había imaginado para el libro: 8 capítulos de 8 páginas -cada uno correspondiente a un encuentro de Nick con otro personaje- y sus correspondientes intercapítulos de 4 páginas cada uno con los monólogos de Nick. Luego había un capítulo de 16 páginas para el desfile y finalmente el encuentro con Vapor, de 8 páginas, y 4 más a modo de conclusión. Como necesito ponerlo todo sobre el papel para visualizarlo, me hice este diagrama (fechado el 19 de abril de 2010) en el que fui tachando y corrigiendo según iba haciendo cambios a medida que iba dibujando y avanzando. Lo que veis aquí es el esquema en su estado final, con todos los cambios que sufrió. En la columna de al lado iba anotando ideas "comodín", posibilidades interesantes de las que podía ir echando mano en caso de necesidad. Esta hoja fue la auténtica "hoja de ruta" del libro.



5 nov. 2012

Cuarto capítulo

Ya mientras escribía los primeros diálogos en bruto para el libro y aún no había dibujado casi nada, no pude resistirme a abocetar una secuencia de la sombra.


Así que este era uno de los capítulos que más claros había tenido en mi cabeza desde el principio, sobre todo en lo visual. Me puse a trabajar en él inmediatamente después del anterior. En los tres primeros capítulos no había apenas mancha negra, y yo la estaba echando ya en falta (a los dibujantes nos encanta la contundencia del negro). Intuía que dibujar la sombra y sus movimientos sinuosos podía ser un auténtico festival, así que me puse a planificar las páginas con ganas, y esto es lo que salió:




Decepcionante y bastante aburrido: el encanto visual de la sombra no me aguantaba más allá de las cuatro primeras páginas. Faltaba fuerza, tenía que dar con algo que rompiera la monotonía de los dos personajes hablando durante ocho páginas, por muy jugoso que fuera el diálogo. Me di cuenta que tenía que explotar visualmente la sombra mucho más, así que empecé a imaginar que quizá podía aumentar de tamaño y romper los límites de las viñetas. Y así llegó el hallazgo visual de usar a la propia sombra para crear la estructura de la página y separar viñetas. Creo que es importante recalcar que esta idea no apareció primero en mi cabeza y luego la llevé al papel, sino que cobró vida sobre el papel, mientras abocetaba. Y, a partir de ahí, me entretuve de lo lindo jugando con las posibilidades de la muy maleable anatomía de la sombra.



Y ahora me doy cuenta que he olvidado poner el boceto del intercapítulo anterior, el del ladrillazo y la canción de Madonna. Lo de Madonna es tan sencillo como que en uno de los bares donde suelo trabajar en la puesta en página tenían puesta una radiofórmula o hilo musical donde día sí y día también machacaban con "La isla bonita" a las siete de la mañana. Así que el gag de la tonadilla pegadiza salió directamente de ahí. Y el ladrillazo como remedio surgió porque había estado revisitando recientemente las reediciones de Krazy Kat. Realmente, a veces el azar es benigno y te pone muy a mano las cosas que necesitas.



Presentaciones (3)

Pasado mañana Álvaro Pons y yo presentaremos "Vapor" en Valencia, a las 19:00 h. en la FNAC San Agustín.



3 nov. 2012

Tercer capítulo

Tras terminar el segundo capítulo, y a pesar de lo embalado que iba, me vi obligado a aparcar el cómic porque tenía encargos diversos de ilustración -¡hay que pagar facturas, amigos!-. Lo retomé varios meses después con el capítulo del leñador. Nunca había tenido demasiado clara esa parte de la historia a nivel argumental, pero al ponerme fue saliendo de una manera bastante fluida y satisfactoria... salvo por el inicio. Tuve que pelearme mucho con la primera página porque en las primeras versiones carecía de fuerza. La primera del anterior capítulo (la de la urraca cayendo en picado) era tan buena que era difícil ponerse a la altura. Además, aquí había que plantear una transición desde el mundo exterior -el desierto- al mundo interior -la mente de Nick- que solo se podía resolver con audacia puramente visual. Tuve que romperme la cabeza bastante hasta dar con una solución satisfactoria. Aquí podéis ver las distintas versiones. Entre medias, por cierto, decidí inaugurar un cuaderno horizontal para dedicarlo exclusivamente a trabajar en el libro (hasta entonces estaba haciendo los bocetos en el mismo cuaderno vertical que uso para todo):









1 nov. 2012

Una portada provisional

Como estaba en racha, me puse a pensar en una portada o similar. Algo que, aunque provisional, sirviera para adjuntar en un dossier a las 24 páginas ya terminadas y así empezar a moverlo entre editores extranjeros para ver si el proyecto suscitaba interés. Este es el dibujo que hice:



La respuesta internacional fue muy buena, y algunos meses después la editorial norteamericana Fantagraphics me pedía ya una portada a color para incluirla en su catálogo de novedades. Los norteamericanos trabajan estas cosas con muchísima antelación y yo pensé que no tendría dificultad en tener el libro terminado en la fecha convenida, casi un año después. Así que hice algunos cambios y esto es lo que salió, con el aviso al editor de que se trataba de algo provisional:



Pero pasados unos meses (y cuando ya estaba claro para mí que no iba a llegar de ningún modo a la fecha de entrega convenida) cuál no fue mi sorpresa al encontrarme la portada en Amazon, con la opción de pre-adquisición del libro. Me acojoné mucho. En aquel momento ni siquiera había llegado a la mitad del libro y, peor aún, estaba atascado en el capítulo quinto y sumido en un mar de dudas sobre cómo continuar. Pero disculpadme, que me estoy adelantando demasiado.

31 oct. 2012

Segundo capítulo

Este es el boceto del segundo capítulo. Salió rodado, a la primera, y si lo comparáis con el libro veréis que no hubo apenas modificaciones al hacer los originales. Lo hice nada más terminar de dibujar el primero, con lo cual me había hecho ya veinticuatro páginas del tirón y sin apenas problemas. En la tira inferior está el guión del segundo intercapítulo, para el cual no me hizo falta abocetar nada, pues sabía que solo tenía que ir dibujando a Nick haciendo los primeros dieciséis pasos de la tabla corta de movimientos del Tai chi, tabla que yo ya me sabía de memoria por haberla practicado durante años, y que por tanto podía dibujar directamente en el original.



Intercapítulos

La decisión de intercalar pequeños episodios entre capítulos obedeció a una cuestión de ritmo. Necesitaba una pausa más o menos larga entre cada capítulo así que pensé que sería una buena idea hacer intercapítulos de dos páginas enfrentadas en las que Nick recapitulara lo que le había sucedido, en forma de monólogo o en clave de diario personal. Pero incluso así, el paso del final del capítulo al principio de la recapitulación me seguía pareciendo abrupto. Y hacer las dos páginas enfrentadas no era posible si los capítulos terminaban en una página par. Fue entonces cuando di con la solución de las páginas en blanco con una viñeta central para abrir y cerrar los intercapítulos, casi a modo de paréntesis. Esas viñetas, además, podían funcionar bien como puente o como conclusión, con gag o sin él.

También se me ocurrió que estaría bien dar a las páginas del monólogo una estructura gráfica muy diferenciada a la de los capítulos, de ahí las cuatro tiras por página. En un principio estos intercapítulos iban a llegar justo hasta la secuencia del desfile, pero en un momento dado, tras la crisis que llegó con el quinto capítulo -y que abordaré en detalle más adelante- cambié de idea. De todos modos finalmente hay cinco de ellos, que marcan el paso del tiempo en el desierto: cinco semanas. Puede suponerse que el resto de la historia, hasta su conclusión, supone apenas una semana más, con lo cual tendríamos una historia que dura 42 días. La cuarentena es tanto un antiguo precepto bíblico para la purificación espiritual (los cuarenta días de Jesucristo en el desierto) como un moderno precepto científico para la purificación física. Aquí tenéis el boceto del primer intercapítulo y la primera página del mismo.





Presentaciones (2)

El viernes 2 de noviembre, la periodista Elena Vallés y yo presentaremos "Vapor" en la librería Literanta (Palma) a las 20 h.



30 oct. 2012

Hércules y Julián

El leñador -y su cabalgadura porcina- a los que Nick encarga que talen su tupido bosque interior es un personaje recuperado de un viejo boceto que pulí para usar como christmas allá por 2005. Siempre sospeché que ese tipo y su montura estaban llamados a tener un papel en alguno de mis futuros cómics.





28 oct. 2012

El paisaje como personaje

El desierto, en este libro, tiene mucho de escenario teatral (la influencia de Crowley que cito en el primer post de este blog). La inmensa mayoría de las viñetas son planos frontales con fuga hacia el horizonte. Apenas hay picados o contrapicados. Buscaba que el horizonte, como límite que separa el cielo de la tierra en un espacio bidimensional como es el de los dibujos, fuera omnipresente, para remarcar la imposibilidad de Nick de despegarse del suelo. Pero al mismo tiempo también quería captar el latido del desierto, su respiración, su sonido.

Cuando de desiertos se trata, hay dos referentes ineludibles en el cómic: Herrimann y Moebius. Mientras hacía "Vapor" leí las últimas reediciones de "Krazy Kat", y también el inmenso "Inside Moebius". Me fijé, desde luego, en cómo hacían ellos para representar el desierto, pero solo para buscar una dirección distinta. El desierto de Vapor tenía que ser puramente mineral, la verticalidad de las rocas tenía que crear una tensión constante con la horizontalidad del suelo. La trama de rayas verticales de la piedra crea un ritmo visual repetitivo, que quiere ser el ruido de fondo del desierto: un silencio abrumador (así lo percibí yo la única vez que he estado en un desierto de verdad, en el Mar Muerto), tan abrumador que se puede oír como una sorda, hipnótica, pétrea e interminable letanía percusiva.

Reproduzco aquí el blanco y negro de un dibujo que hice para Babelia en marzo de 2011 donde ensayé un rayado horizontal. Quedaba muy bien, desde luego, pero demasiado apacible y nada contemporáneo: parece un grabado del XVIII. Eso me reafirmó en continuar con el rayado vertical en el libro.



27 oct. 2012

Entintando

Con solo un par de páginas dibujadas a lápiz (no hay lápices que enseñar, entintaba encima) no pude esperar más y empecé a probar el entintado. No estaba demasiado seguro de cómo iba a salir. Quería algo más suelto de lo que suelo hacer, quería dejar de preocuparme por los acabados perfectos (una de mis malsanas obsesiones), quería que el trabajo fuera ligero, rápido y placentero, porque me enfrentaba a un libro que, en un último recuento aproximado, oscilaría entre las cien y las ciento treinta páginas, y no quería que se eternizara en mi mesa. Así que cogí el Pentel sin más y me apliqué a ello. Fracaso: el tamaño de original que había elegido era demasiado pequeño y no me manejaba cómodo con el pincel. Además, la remesa de papel que estaba usando había cogido humedad y la tinta se corría. Vuelta a empezar a un tamaño mayor y con nuevo papel. Esta vez funcionó. Tuve las 8 páginas terminadas en apenas semana y media. Prometedor, y además quedaban chulas, convincentes. Me animé muchísimo.

No lo he mencionado aún, pero la decisión de que el libro fuera en blanco y negro la tomé muy pronto. El desierto no necesita color y yo no necesito complicarme más la vida, pensé. Sin embargo, hasta muy avanzado el libro aún estuve fantaseando con que la larga secuencia del desfile quizá merecía una segunda tinta. Finalmente me resultó obvio que no hacía ninguna falta. En el fondo tenía miedo de que no supiera mantener el interés visual durante tantas páginas con un blanco y negro tan austero como el que me proponía: línea sobre fondos blancos, sin apenas mancha negra más que en algunos personajes. Y tampoco tenía nada claro con que tipo de textura iba a solventar las zonas que debían ser grises (rocas y montañas). Finalmente, ese rayado vertical grueso que improvisé en la primera página del segundo capítulo fue un auténtico hallazgo. Me permitía modular dos o tres intensidades según el grosor de la línea y le daba una potencia visual inusitada a la página. Además resulta muy hipnótico. De hecho a menudo suele provocarme desenfoque visual -y el consiguiente mareo- mientras lo estoy haciendo, pero al mismo tiempo disfruto enormemente porque, de pura concentración, consigo vaciar mi mente y no pensar en nada.


23 oct. 2012

Mosh

Gato se dice en mallorquín "moix" (pronúnciese mosh), y a mí Mosh me sonaba como un diminutivo de Moisés, un nombre muy adecuado para alguien que se maneja bien en el desierto. Mosh es un gato truculento, un liante con mucho desparpajo, un tipo con dobleces que parece que siempre oculta un as en la manga. Me interesaba eso como contraste con Nick, que es un tipo tan imbuido de su misión personal que parece hecho de una sola pieza y transparente como el cristal. Por cierto que durante mucho tiempo estuve fantaseando con que todos los personajes que habitan el desierto, salvo Nick, tuvieran aspecto de "dibus", muñecos de cartoon animado. Lo hubiera hecho todo más disparatado e irreal. Pero en un momento dado decidí no emperrarme en eso y dejar que cada personaje fuera tomando un aire propio, el que pedía la historia. Mosh quedó al final como el único "dibu" al cien por cien.




22 oct. 2012

El primer capítulo

Y llegó el momento de la verdad verdadera. Ponerse a construir la historia. Yo nunca preparo un guión previo por escrito. Mi manera de trabajar, como la de casi todos los dibujantes que escriben sus propias historias, es orgánica: construyo el guión dibujando los bocetos de las páginas. Yo los llamo "microbocetos", porque son esquemas muy pequeños de cada página (aquí hay 11 en una hoja A4), donde busco el ritmo adecuado para la lectura a través de la composición de las viñetas y de las imágenes dentro de cada viñeta, y voy anotando los posibles textos en los bocadillos (basados en esos diálogos en bruto que sí he escrito previamente). Hago estos microbocetos muy rápido y bastante a lo bestia, para que no me dé pereza repetirlos tantas veces como haga falta hasta que lo vea claro.

Éste es el trabajo decisivo, allá donde guión y dibujo se entrelazan de un modo inseparable. Es la estructura que va a sustentar el edificio entero del cómic. Si esto falla, todo se caerá ante los ojos del lector. Y es, claro, la parte más emocionante y pura del trabajo del historietista: la narración visual.

Aquí veis la hoja donde aboceté todo el primer capítulo. La primera tira era una opción alternativa (empezar por el final de la historia y luego hacer flashback al inicio) que descarté porque no quería verme pillado en el bastante probable caso de que el final fuera finalmente distinto a como yo lo estaba imaginando en aquel momento. Por lo demás, el primer capítulo está ya definido ahí en siete páginas. Al final la séptima se cayó, pero acabé añadiendo dos páginas más porque tenía suficientes diálogos interesantes por desarrollar. Aunque eso lo hice ya mientras iba dibujando los originales a lápiz, con estos bocetos como hoja de ruta.




Aquí se definió ya también la estructura básica de tres tiras por página que he usado en el libro. Me resultaba un formato cómodo, y sobre todo útil para la cantidad de viñetas panorámicas que el horizonte desértico me iba a exigir: tenía claro que el espacio vacío iba a tener una importancia narrativa, visual y emocional considerable en la historia.



20 oct. 2012

Presentaciones (1)

Empieza la gira: el miércoles 24 de octubre presentaré "Vapor" en Barcelona, acompañado por Pepe Gálvez y Toni Guiral. Será en la FNAC-L'Illa Diagonal a las 7 de la tarde. Además, hay una selección de originales del libro expuestos allá desde el 18 de octubre hasta el 30 de noviembre.




Al día siguiente, jueves 25 de octubre, el periodista Salvador García-Arbós y yo presentaremos el libro en Girona, en la Llibreria 22, a las 8 de la tarde.




19 oct. 2012

Juanita

El pájaro asociado a los anacoretas en la iconografía clásica es el cuervo, ave de costumbres solitarias pero que está también simbólicamente asociado a los presagios funestos y a la muerte. Yo buscaba un pájaro con una carga simbólica algo más ligera y amable. Y, a ser posible, femenino. Encontré la solución en uno de mis frecuentes viajes a Madrid, donde ya desde el aeropuerto mismo abundan las urracas. En Mallorca no las hay, pero yo las conozco muy bien desde los veranos de mi infancia en el Vallés, donde montaban unas algarabías tremendas en los pinos que había junto al huerto de mi abuelo. Tienen fama de charlatanas y de ladronas simpáticas. Pero, sobre todo, son ideales para el dibujante porque sus colores son los de la tinta y el papel.


Juanita protagoniza, además, una de mis páginas favoritas del libro, que está directamente inspirada en este cuadro de Velázquez (en el Museo del Prado), que describe el encuentro entre dos famosos anacoretas, San Antonio y Pablo el Ermitaño.


Listas, esquemas, diálogos

Me encanta hacer listas. Empecé a trabajar seriamente en el guión haciendo listas de los posibles personajes secundarios. Necesitaba perfilarlos para saber el alcance real de la historia. Ésta de aquí creo que fue la primera lista, una idea muy rara que tuve de que todos los personajes fueran femeninos, y que enseguida descarté.



Seguí barajando personajes hasta que los limité al gato, la urraca, el leñador, la sombra, la esclava, los bandidos y el náufrago. Lo siguiente fue hacer un esquema provisional de la estructura del libro. Decidí que habría un capítulo por personaje, más el desfile de la Reina y un último capítulo para el encuentro con Vapor. Eso me daba un total de 9 capítulos.
A continuación me puse a escribir diálogos como un loco: las conversaciones entre Nick y cada uno de los personajes, para comprobar lo que daban de sí en cuanto a temática y extensión. Iba apuntando todo lo que se me pasaba por la cabeza, con frecuencia de manera bastante desordenada.




Me salieron diálogos bastante prometedores con el gato, la urraca, el leñador, la sombra y Vapor. No así con los otros personajes, y me pregunté si realmente tendrían alguna función que cumplir en la historia. Pero puesto que tenía buen material al menos para los cuatro primeros capítulos, decidí empezar ya, con la esperanza de que a medida que avanzara en la historia se me irían aclarando las ideas.
Ahí empecé también a hacerme una idea de la extensión de cada capítulo: los diálogos daban, en general y a ojo de buen cubero, para unas 8 páginas. Pero también se me ocurrió que los encuentros con cada personaje debían verse espaciados por las propias reflexiones de Nick en soledad. Así que decidí que entre capítulo y capítulo debía haber otro más corto que hiciera de separación, y que eso le daría un ritmo más ágil a la historia.

En la tele

Ayer, el informativo nocturno de IB3 emitió esta pieza.

18 oct. 2012

El libro

¡Albricias! ¡Acaban de llegar mis ejemplares! ¡Mañana estará en las librerías!








Solo para dibujantes

Las herramientas que he usado: escribo y dibujo las ideas preliminares (lo que se ha ido viendo hasta ahora en este blog) con un Pilot V ball 0.5 en un cuaderno A4 cuadriculado de Miquelrius. Los lápices están hechos con un viejo portaminas Micron -que es el que he usado toda la vida y que ya perteneció a mi padre-, y con minas negras Staedtler Mars Carbon de 2 mms. HB, sobre papel Geler mate de 190 gms. Sobre esas mismas hojas a lápiz he entintado con un pincel Pentel recargable. Y he usado gouache blanco Talens para los retoques, aplicado con un pincel Rembrandt del 1. El rotulado y los recuadros de las viñetas y bocadillos están hechos con un rotulador Faber-Castell Pitt B (punta de pincel). Hasta aquí todo analógico. He usado el ordenador solo para retoques adicionales de última hora y para hacer el diseño de portada. Y la maquetación final del libro ha corrido a cargo de mi hija, Aina.

Versiones

He escrito "Vapor" en castellano. Yo fui uno más entre todos los escolares catalanes "españolizados" por narices en vida del dictador. Y aunque mi mente piensa en catalán, a la hora de escribir los textos de mis cómics siempre lo he hecho en castellano, puesto que durante mucho tiempo simplemente no ha habido ninguna posibilidad de publicarlos en catalán. Así que desde siempre he ido desarrollando mis habilidades literarias en castellano, y nunca me he preocupado -mea culpa- de alcanzar un nivel adecuado para la expresión literaria en mi lengua materna. Solo hay una excepción, y fue el cómic "Lo piano vermell", sobre mi amigo el músico Pascal Comelade, que sí escribí directamente en catalán, básicamente porque de otra manera no me salía.

Todo este preámbulo viene a cuento para explicar las diferencias entre la edición castellana y la catalana de "Vapor". Aparte de la obvia diferencia de color en la portada para distinguirlas (rojo para el castellano y azul para el catalán), solo hay diferencias en el rotulado. Puesto que lo escribí en castellano, así lo iba rotulando de mi propia mano a medida que iba dibujando las páginas. En la versión en catalán (una magnífica traducción de Montserrat Terrones), los textos están rotulados por Iris Bernárdez, usando una fuente digital creada a partir de mi escritura manual en mi anterior libro, Bardín el Superrealista, y que no difiere apenas de la que he empleado en "Vapor".

En català

Aquí podéis leer las 9 primeras páginas de la edición en catalán de "Vapor".

En la prensa

Y hoy también, en Diario de Mallorca, Elena Vallés escribe sobre "Vapor".

Un adelanto

Papeles perdidos, el blog de Babelia, publica hoy un pequeño adelanto de "Vapor", relacionándolo con la historieta "La noche 1001". Cuando en febrero de 2011 Babelia, con ocasión de su número 1001, me pidió 5 tiras para publicar en su web a razón de una diaria, retomé a dos de los personajes de "Vapor"para urdir una historieta que homenajea el eterno hechizo de la narrativa.


17 oct. 2012

Un nombre y un dinosaurio

Necesitaba encontrar un nombre para el protagonista, y quería que sonara muy antiguo, en homenaje a los anacoretas, pero a la vez muy actual porque quería que fuera un tipo corriente, un everyman que cualquier lector pudiera sentir cercano. Hojeando santorales encontré una solución perfecta con Nicodemo, que daba Nick como diminutivo. Bueno, y además está la n inicial, que en matemáticas significa un número cualquiera.




"Vapor" se abre con una cita de una vieja canción de Dinosaur Jr. Tocaron en Mallorca hace un par de años y me quedé estupefacto al ver al cantante, J. Mascis, luciendo una melena tan larga, blanca y lacia como la de Nick. El concierto fue atronador, sin tregua, y lo disfruté tanto que en los días siguientes estuve escuchando de nuevo sus viejos discos. Cuando escuché los primeros versos de "Feel the pain", (del disco Without a sound, 1994), pensé que encajaban como un guante en "Vapor". Meses después acabaría poniendo esas mismas palabras en boca de Nick, en una de las escenas culminantes del libro.





¿Tesis, qué tesis?

Lo digo ya, dado el tema del libro. No he hecho "Vapor" para sostener ninguna tesis. Yo solo planteo cuestiones y por tanto se trata de una exploración. "Vapor" bucea en una cuestión extrema: la de un tipo profundamente descontento con la sociedad y que se aísla totalmente de ella en busca de algo de sentido. He huido del modelo clásico que me inspiró la historia (San Antonio) porque es una constatación que hoy en día, en la parte del mundo en la que vivo, nadie cree en dios (o por lo menos no lo suficiente como para ponerse en una situación tan extrema). Yo no soy creyente, aunque me interesan mucho los mitos, la religión y la mística como posibilidad, como especulación intelectual y como materia para la ficción. Pero en este libro decidí partir de una premisa argumental, la de que ni lo místico ni lo sobrenatural iban a tener un papel en la historia, simplemente porque no lo tienen en nuestra sociedad occidental.
Y es un hecho que inventé a Vapor, el personaje, sin saber muy bien qué diablos iba a ser o a representar. De hecho, hasta que no hube dibujado bastante más de la mitad de libro no me puse a pensar seriamente en eso. En realidad buscaba que la propia historia me dictara su desenlace.

Un título

Me puse a trabajar en serio en la historia. Recapitulando, lo que tenía hasta entonces en mente era esto: un tipo, harto del gran circo de la banalidad en que se ha convertido el mundo contemporáneo, se larga al desierto para estar solo y reflexionar sin distracciones (las cuales, se verá, son el sustituto contemporáneo de las tentaciones). En el desierto se encuentra una serie de personajes que no dejarán de distraerlo mientras él pugna por irse despojando de todo lo mundano que arrastra consigo. Cuando por fin empieza a serenarse y a encontrar algo parecido a una paz interior sufrirá la última gran acometida de la civilización para recuperarlo: el alucinante desfile de la Reina de Saba (lo mejor de la novela de Flaubert, y yo no pensaba dejar escapar esa idea), que tendría que ser algo así como el clímax visual del libro.



Bien, pero eso no podía ser el final. No pensaba dejar que el anacoreta sucumbiera a esa última distracción. Pero si resistía, entonces... ¿qué pasaría después? ¿Todo iba a seguir igual? No, el tipo se había ganado a pulso algo, y ese algo solo podía ser la posibilidad de un cambio a un estadio distinto. Y ahí fue cuando se me ocurrió el encuentro cara a cara con alguien que le hubiera precedido en la experiencia, alguien que le iba a demostrar la posibilidad real de acceder a un estadio "superior" de la existencia. Y así se me apareció Vapor, el personaje. Y, de paso, el título del libro. Me faltó tiempo para ir a teclearlo en el buscador y descubrir con alivio que no existía aún ninguna novela o cómic con ese título.


Mis dos últimos libros habían tenido títulos kilométricos (El prolongado sueño del Sr. T; Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista), así que una palabra de cinco letras me sonaba de maravilla.

16 oct. 2012

El dibujo-chispa

Y llegó el dibujo que esperaba. Sin anunciarse. Algo tan simple y tonto como esto que veis aquí, dibujado sin propósito alguno ante un par de cortados en el bar que me acoge al inicio de cada día. Y de repente empecé a ver claro.



Llevaba tiempo cavilando en que, para poder desarrollar una historia interesante, el anacoreta necesitaba una contrafigura, un personaje que le diera la réplica, y así urdir un diálogo (porque yo no quería un monólogo). Y tenía que ser un personaje potente. Y va y se me aparece ese gato. Y se me aparecen también un montón de posibles secundarios: el cocodrilo, el caracol, la urraca, el náufrago, los talibanes gesticuladores. Y un estilo de dibujo cartoonesco y supersintético. Aquí tenía material de sobra. Con estos dibujillos supe por fin que en ese desierto había tema. 

15 oct. 2012

Construyendo el personaje

Aún sin un proyecto claro en mente, seguí dibujando al personaje durante meses, convencido de que hay que dar tiempo y espacio a los dibujos, y dejar que hablen por sí mismos. Pensé que en algún momento llegaría una imagen que me dictaría claramente hacia donde ir.








Este último dibujo me sirvió de modelo para una ilustración de Babelia, en septiembre de 2009.